Los recientes y muy graves acontecimientos en la selva de nuestro país, nos merecen la más seria atención, y como hijas del pueblo peruano no podemos permanecer indiferentes a esta realidad.
Pensamos que se trata de una lucha justa y política. Justa porque los campesinos y las comunidades de la selva peruana enfrentan hoy un nuevo despojo de la tierra, despojo, esta vez amparado por unos decretos leyes que a más de violar cartas internacionales suscritas por el Perú permiten la compra venta de las tierras largamente inajenables, imprescriptibles e inalienables. Y política porque su reivindicación afecta a miles de campesinos y comunidades de la selva, por un lado, y por otro porque pone de manifiesto las tres montañas que pesan sobre los hombros del pueblo: la semifeudalidad, la semicolonialidad y el capitalismo burocrático. Tres montañas que definen el carácter de la sociedad peruana contemporánea: semifeudal, semicolonial y capitalista burocrática, pero que debiéndose especificar a la luz del más trascendente movimiento de transformación social de los ochentas baste decir que las tres montañas subsisten y que el capitalismo burocrático evoluciona sirviendo a los intereses de la gran burguesía compradora y el imperialismo principalmente norteamericano.
Y ahí están las razones por las cuales consideramos que estas luchas constituyen un hito en el camino del pueblo, confirmando que hay un nuevo momento en la lucha popular. Lucha que además ha apuntado correctamente contra la responsabilidad del Estado peruano en los hechos, sus causas y derivaciones.
El Ejecutivo pidió facultades para legislar y adecuarse a las exigencias del TLC firmado con EEUU. Los decretos leyes dados, están dentro de este paquete de leyes que el Ejecutivo se apresuró en aprobar. Pero éste no es sólo un acuerdo comercial, es el interés del Estado, de la gran burguesía compradora que lo dirige, el llevar capitalismo burocrático al campo, así como también es parte de la estrategia norteamericana en la contienda de mercados con otras potencias imperialistas. Y ¿en qué contexto? En momentos en que el sistema capitalista vive la más grave crisis de su historia; y cuando los EEUU intentan mantener su hegemonía apropiándose de los recursos de esta región de América Latina. Todo esto para los pueblos amazónicos significa más hambre, desocupación y atraso; y, para nuestra nación en su conjunto significa mayor sometimiento a los intereses de la gran burguesía compradora y el imperialismo.
Resumiendo entonces: el gobierno actual con su centralización presidencialista mantiene el neoliberalismo elevándolo más en la globalización, y aplica su plan de evolucionar el capitalismo burocrático llevándolo a la selva porque para el TLC-USA necesita de los recursos de nuestra amazonía.
Ha entrado en la forma más prepotente, abusiva y represiva a “resolver” manu militari la justa protesta popular, con total menosprecio a las masas. Pensamos que esto es parte de la judicialización de la protesta popular que el pueblo debe seguir desenmascarando, pero lo principal es que el pueblo desenvuelva su propio camino, combatiendo hoy por sus derechos fundamentales e ir forjándose en esas luchas para las futuras jornadas por venir, pues solamente derrumbando las tres montañas de opresión logrará construir su real emancipación, para lo cual necesita de una dirección proletaria.
Queremos decir también que la reivindicación de la soberanía de los pueblos no puede estar restringida a “reconocer” sus tradiciones, costumbres, o su “identidad cultural”; esto no sirve de nada si no se parte de ver que sobre esos pueblos pesan tres montañas y que el Estado los mantiene oprimidos, explotados y olvidados por centurias, sin respetar su vida, su tierra, ni la necesidad de su desarrollo económico, y por supuesto tampoco su lengua y cultura propios. Que si se mantiene tal reivindicación en un plano puramente, étnico o “cultural”, se le quita al problema su esencia económica, social y política en vez de defender el derecho que tienen los pueblos amazónicos a poseer, defender y decidir sobre su tierra; así como ser considerados parte componente de la nación peruana, todavía en formación.
Apoyamos esta lucha y nos solidarizamos con los hijos del pueblo de la amazonía peruana, compartimos el dolor de los familiares de todos los fallecidos, civiles y miembros de las fuerzas policiales, que una vez más este Estado ha usado como carne de cañón, ante su incapacidad de resolver las demandas de las masas. Rechazamos asimismo que se pretenda hacer un uso electorero de esta justa lucha reivindicativa, política y nacional del pueblo, para desenrumbarlo de su camino.
Nos hemos sentido muy conmovidas e identificadas con las expresiones de agravio de las mujeres amazónicas, que nos muestran la valentía y el arrojo de la mujer de nuestro pueblo, y las animamos a ellas y a todos los hijos de nuestra amazonía a persistir en su brega y a no dejarse desviar de su propio camino, el que si difícil tiene la perspectiva de su real emancipación y el futuro progreso de toda la humanidad, si se guía y dirige, insistimos, por el proletariado.